Cuatro historias de fantasmas… de Dickens

 

El pez de oro

Nunca se le dedica el tiempo suficiente a Dickens, pero la culpa la tiene él, que escribió una obra tan inmensa. Por eso elegí estos cuentos de fantasmas. Pensé: algo sencillo, fácil de leer, incluso liviano; al fin y al cabo, escribió estos relatos para entretener a los lectores de los periódicos dominicales.

 Pero ya lo habéis visto. Nos encontramos con un puñado de relatos que solo se parecen en que salen fantasmas. Y hasta los fantasmas son tan diferentes unos de otros que al final no hay forma de sacar conclusiones. Uno termina de leer un relato y tiene la tentación de pensar: “Este lo escribió pensando en que moriría con el día, cuando el periódico quedara olvidado en un rincón”; pero lee el siguiente y descubre que, aunque solo le moviera el ánimo de entretener, siempre hay algo que brilla, algo que se sale de lo normal en sus cuentos. Algunos dicen que es la atmósfera, que es tan intensa que se impone sobre la historia.

Francesca destacó algo parecido en el cuento ‘Para leer al anochecer’: “Dickens enmarca la historia con otra historia y es tal la potencia de ese marco que uno ya no sabe qué es más importante, si el preámbulo o la historia”. En aquel primer cuento, Francesca supo ver la fuerza de esas cuatro figuras sentadas: fantasmas contando sus cuentos de fantasmas. Es verdad, yo lo vi, pero no lo comprendí. Me sobrecogió esa imagen, escrita además con la sensibilidad descriptiva de la mejor Gaskell (a quien no le sobra ni una pizca de azúcar, pese a lo que diga Karmele): “absortos en las cumbres lejanas tintadas por la puesta de sol, como si una considerable cantidad de vino hubiera sido escanciada sobre la cima de la montaña”.

Como dice Karmele, Dickens puede ser travieso, tierno, divertido, romántico, sombrío, y siempre fresco y sobrado de imaginación. En realidad, la única conclusión que se puede sacar de sus cuentos es la mejor cuando se trata de literatura: la extrañeza. Qué extraña es la vida, qué oscura, qué misteriosa. Y lo mejor de todo, Dickens es capaz de acercarnos a ese misterio escondido entre la niebla, bajo el polvo, en los sueños y en los rincones de bosques y casas, con la prosa más luminosa y natural. Esa extrañeza flota en cada uno de estos cuentos de fantasmas. Lo ha dicho Consuelo: “Lo mejor del libro es cómo nos  sumerge en un mundo maravilloso e irreal a dos pasos de una realidad victoriana… Sueño y realidad se confunden”.

Para terminar con este mes dedicado a Dickens, y antes de que el invierno se vaya del todo, propongo una última lectura: ‘Cuatro historias de fantasmas’, especialmente la cuarta. ¡Esta vez Dickens no se calentó mucho la cabeza con el título! Pero cada una de las historias es redonda, perfecta; y estamos aquí, más que nunca, en la difusa frontera entre la realidad y el sueño. Los cuentos parecen escritos ayer, o hace mil años. Es decir, tiene la calidad de los cuentos de hadas. Imagino a Isak Dinesen leyendo la historia de la Condesa y “la habitación de la casa en la que nunca nadie ha podido dormir” y pensando en lo que daría por haberla escrito ella.

Adelante, os espero al final de este sueño, perdón, cuento…

7 comments

  1. Qué raro ha sido todo con este libro ¿verdad? Personalmente, lo leí deprisa, le tenía ganas y prácticamente lo devoré y luego, en ese parón extraño que se ha dado entre el análisis de uno y otro cuento, he releído alguna de las historias. Quizás porque han sido días en los que, a ratos, necesitaba escabullirme del mundo… supongo que lo que más me ha gustado de los relatos (Dickens tiene ese don en todos sus textos) es que me han llevado lejos, a un lugar lleno de espíritus cómplices, que te cuentan sus misterios sin darte la clave para que los interpretes. Es como si te dijesen "esto pasó ¿tú qué crees que significa?"…
    Gracias por elegir el libro Enrique, creo que Idoia nos pide en otro post que la esperemos. Mi librero pelirrojo no me ha traído todavía el ejemplar de Orwell que le pedí, de forma que espero… si queréis seguimos hablando de la Condesa y de esa habitación en la que, a pesar de haber regresado la prosperidad a la familia (o tal vez por eso mismo), nadie puede dormir… 

  2. Francisca

    A mí marzo se me ha pasado volando sin tiempo ni para leer cuentos:-( Pero aprovecharé estos días de vacaciones para leer y comentar. Seguro que me encuentro con Idoia, que esta vez, va retardada pero dice que ya está casi preparada para comentar…

  3. idoiallano

    Hola:-) Como voy rezagada  creo que procede que coloque aquí mi comentario. Gracias Enrique …pensaba que iba a encontrar a un Dickens romántico…al estilo de las leyendas de Becker en estos cuentos …pero mira por donde… nos mete en la historia con los recursos de los románticos y nos saca de una patada con los de las realistas. ¿ Qué usted cree que a bella damisela porque ha suspirado y soñado y cree que tiene premoniciones se la han llevado los fantanmas? Pues no señor! La bella damisela es una tunanta que se ha enamorado del vividor… y el que quiera hacerlo pasar por una fantasmagórica historia esa suerte que tiene, parece decirnos Dickens, pero…fantasmas pocos y generalmente de carne y hueso!

  4. Karmele Aguayo

    ¿Os parece si retrasamos a Orwell hasta después de Semana Santa? Mientras podríamos sacarle un poco de punta a Dickens. La cuesta de marzo tiene a todo el mundo sin aliento, y al fin y al cabo, estamos aquí para disfrutar. Tanto Dickens como Orwell se merecen una vida eterna más pausada…

  5. Francisca

    En un libro que recuerda a la literatura latinoamericana no podían faltar fantasmas, al leer el párrafo me he acordado de vosotras:
    "…y comprende que su abuela simplemente le ha enviado un fantasma, un viejísimo fantasma porque no ha conseguido o mandarle uno joven, tal vez porque los fantasmas jóvenes son más difíciles de montar, de construir, de fomentar, de convocar, de poner en el mundo, (¿cómo se dice tratándose de fantasmas?), quizá porque a Rose Bustamante ni le iba ni le venía la juventud y le parecía una buena broma que a Vera Candida la recibiera en Vatapuna una anciana fantasma" 

Utzi erantzun bat

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