Fantasmas enamorados… (Para leer al anochecer, de Dickens)

 

Los fantasmas de Dickens surgen sobre todo del pasado. Muchos de ellos aparecen como fuerzas de reparación. Ayudan a arreglar algo que se ha torcido en la realidad, o encarnan historias morales y de redención.No dan miedo, son espíritus benéficos, incluso burlones, como si echaran de menos su vida carnal. Pero no todos son así.

Hay otros que irrumpen en la realidad con oscuras intenciones. Es el caso del fantasma del relato Para leer al anochecer. A mí me ha parecido el cuento más extraño. Mientras en el resto de cuentos los fantasmas proceden del pasado, en este viene del futuro. Además, y lo que es más extraño todavía, creo que es el único cuento de este volumen en el que la aparición sobrenatural, en lugar de corregir un destino lo que hace es destruir la felicidad. Y todavía una excepción más: este fantasma tiene nombre. Su influjo es maléfico. Aterroriza de verdad a quien lo ve, y está cargado de fatales premociones. “Ella era hermosa. Él era feliz”, repite como una letanía el narrador.

“En la presencia del Signor Dellombra bajaba los ojos o su cabeza se curvaba igual que lo haría una flor marchita. O bien lo convertía en objeto de miradas de fascinación o terror, como si su mera presencia ejerciera alguna influencia maléfica o poder horrendo sobre su persona. A él solía verlo en los jardines sombreados, o en la sala amplia y en penumbra, mirándola, podría decirse incluso que clavando su mirada en ella a través de la oscuridad”.

El fantasma se le aparece en plena luna de miel como el recuerdo de un sueño. Es feliz y todo lo que le rodea corrobora su dicha. Pero por las noches un rostro soñado parece haberla hechizado y cubierto con una sombra de incertidumbre. No es una imagen terrorífica, ni mucho menos, sino la de un hombre apuesto que, desde la oscuridad, la mira fijamente. Lo que la aterroriza es la extrañeza de la visión, lo incongruente que es con respecto a su situación de felicidad. El terror proviene del futuro, como la premonición de un sufrimiento inesperado o inmerecido.

Es el fantasma más real y a la vez es el más etéreo. Con su capacidad para deslizarse entre el sueño y la realidad, consigue trastornar por completo a la persona elegida. Por eso es el único caso en el que los oyentes del cuento exclaman: “¿Fantasmas? ¡En esta historia no hay fantasmas!”

 


 

 

 

Proserpina se convirtió en la Reina del Hades cuando fue raptada por Pluton en un carruaje tirado por cuatro caballos negros. Plutón despojó a la bella ninfa de su vida dichosa y la arrastró a la oscuridad. Tiempo después, para calmar la desesperación de su madre, el dios Mercurio ordenó a Plutón que la dejara libre. Desde entonces, a Proserpina se le permite emerger de ese mundo sombrío durante seis meses al año. En primavera, cuando Proserpina regresa, su madre decora la tierra con flores como regalo de bienvenida. Pero cuando llega el momento de volver al reino de las sombras, el mundo se marchita y pierde su color.

Dante Gabriel Rossetti pintó su Proserpina en 1874, en Londres, donde, muy cerca del Museo Británico, y por lo tanto al lado de la casa de Dickens, solían reunirse los pintores de la Hermandad Pre-Rafaelita. En su lienzo, una melancólica Proserpina (su modelo, Jane Burden, de quien se dice que el pintor estaba enamorado) sostiene con la mano izquierda una granada, símbolo de la fidelidad, mientras de su mirada se desprende la desolación de su cautiverio.

***

 

7 comments

  1. Me gusta este cuento y me gusta mucho el análisis que haces de él, Enrique, pero te olvidas de una parte importante.

    En 21 páginas Dickens escribió no una, sino dos historias. Esa de la que tú hablas aquí, siendo importante, es solo la historia dentro de la historia. A mí me gustaría volver al inicio de ese cuento. A las afueras del convento donde 5 guías, sentados en un banco, se explican y nos explican historias de fantasmas.

    La literatura gótica suele unir los fenómenos sobrenaturales a la existencia de un espíritu sensible y cultivado, capaz de interaccionar con ellos. Presenta los fantasmas como seres que solo interaccionan con las personas de clase alta, cultas, delicadas a ser posible… al resto se limitan a asustarlos. Ahí encuentro yo la primera distinción entre los cuentos de Dickens y los de otros autores, no en el Signore Dellombra, sino en esos guías, en esos espíritus de criados que hablan como gente sencilla y son vistos por gente sencilla.

    Fantasmas hablando de fantasmas.

    Dickens enmarca la historia de los enamorados con otra historia y es tal la potencia de ese marco que uno ya no sabe qué es más importante, si el preámbulo o la historia. Tú has leído “Para leer al anochecer” y te has ido a la cálida Riviera, a sumergirte en un cuento romántico, de fantasmas enamorados. Yo me he quedado en esa cumbre helada, en ese lugar propicio a la reencarnación, escuchando a unos fantasmas explicar tu cuento.

    Ese, en mi opinión, es el ingrediente que distingue al genio de las letras del buen escritor: el genio es capaz de jugar con el lector… ¡en 21 páginas hemos vivido experiencias lectoras completamente diferentes! .

    En lo que estoy de acuerdo contigo es en que el terror proviene del futuro. De lo que nuestra imaginación desee hacer con lo que el autor nos cuenta. Dickens se maneja bien en esa fina frontera entre el miedo y el terror, siempre del lado del primero, pero asomándose peligrosamente al abismo del segundo algunas veces, sin acabar nunca de saltar… solo muestra el terror que espera detrás de la puerta y nosotros sabemos que está ahí, sin que él la abra.

    Pero lo que yo quería decir es que ese arranque del cuento es absolutamente maravilloso.

    El otro cuento es bonito, sí. Pero a mí me ha inquietado más la visión de esos cinco guías que parecía que las cumbres borrascosas se hubieran tragado “absorbiéndolos en las nieves eternas”.

  2. Karmele Aguayo

    Hola socios y socias!!
    Es una obviedad decir que el cuento de Dickens me ha encantado, que gran versión de "estaban un francés, un ingles y un alemán…"!
    Pero no había escrito antes, porque después del comentario de Francesca quería volver a leerlo, y ahora me parece más genial si cabe. En la primera lectura me había quedado la misma sensación que a Enrique, me faltaba la moraleja esa propia de Dickens, cuando los fantasmas se convierten en "tus" fantasmas. Como si solo se hubiese asomado al cuento, pero cuando desaparecen los guías, vuelve a sorprendernos.
     
    Sin duda Dickens tiene algo que pocos alcanzan, y eso que sus contemporaneos me maravillan, los misterios de Wilkie Collins, Elisabeth Gaskell (que brilla especialmente de la mano de Dickens, si no, para mi gusto se endulza demasiado) etc etc etc etc etc etc
    Pero Dickens tiene un ritmo especial, me imagino escribiendo un niño travieso de treinta y tantos poniendo cara de serio para los retratos que conservamos, siempre sobrado de imaginación pero con una frescura que quizá fue perdiendo con los años, a medida que denunciar se iba haciendo más necesario que divertir.
     

  3. Francisca

     parafraseando el cuento, diríamos, ¿cómo le llamaríamos a mi certeza de que Francesca iba a disfrutar con Dickens?: intuición, premonición, …:-) Veréis esta vez he hecho la lectura al revés. Primero he leído vuestros post y después el cuento. Normalmente prefiero acercarme al texto sin prejuicios o ideas determinadas, pero he pensado, voy a ver qué ven ellos o cómo lo interpretan y así estaré atenta en mi lectura para descrubrir lo mismo que ellos.
    No veo muy clara la visión de Francesca sobre los cinco guías. Pero, me ha gustado el cuento, y después de vuestros post y comentarios, me queda poco por decir.
    Muy gracioso el contrapunto cómico de Karmele, la versión del chiste de había un inglés, un francés, un alemán…. jajajajja. Me los imagino a cada uno de ellos contanto un relato de fantasmas a ser posible que superara al anterior, y el guía que les escucha disfrutando detrás de la puerta, relato tras relato.
    Por cierto, qué me decís de la literatura sudamericana, llena de espíritus y apariciones…

    • Por alusiones 🙂
      Es cierto, me gusta este Dickens… aunque me parece un Dickens menor, es decir, Dickens hablando de una parte de la vida siempre está desaprovechado, porque él puede hablar de la vida entera. Pero son cuentos y son amenos, no pido más, están tan bien escritos que me paseo por esas cumbres sin rechistar. Que siga hablando, yo escucho.
      Karmele ha estado sembrada con su comparación, es genial y además tiene parte de verdad, yo creo que esos cuentos son un guiño a muchas cosas. No derriba solo un prejuicio, ya puestos, Dickens es de arrasar con todo lo que se le ponga por delante.
      Pero a lo que yo quería ir es a esa asociación mental que hace uno siempre que habla de fantasmas, entre los que aparecen en la literatura gótica y los del realismo mágico, siempre familiares, siempre en nuestro pasado remoto o en el de los que amamos o simplemente soportamos… Estos fantasmas son desconocidos sin escrúpulos, nos aman o nos detestan sin fundamento ni razones, porque sí, sin más. Los otros, los de Rulfo o García Márquez tienes motivos, se aferran a la vida algunos incluso, mientras que los góticos se entregan a la muerte y nos arrastran.
      Es como si surgieran de lugares distintos y habitasen infiernos (o cielos) diferentes ¿no?

  4. CONSUELO

    Hace tiempo que tenía a los "clasicos"olvidados,que gozada estoy leyendo y disfrutando.
    Para mí lo mejor del libro es como nos  sumerge en un mundo maravilloso e irreal a dos pasos de una realidad victoriana  con ese puntito encantador de humor negro,que me recuerda tambien al humor que emplea Oscar Wilde en sus obras que a mí la verdad es que me gusta mucho.
     Sueño y realidad se confunden en unos relatos en los que pequeños niños muertos acosan a viajeros que intentan descansar.,(no se si habeis visto "La dama de negro" pero tiene un puntito de parecido), hombrecillos extraños , guardavías aterrorizados por un accidente que aún no ha ocurrido o  capitanes asesinos que pueblan los relatos infantiles. Un viaje maravilloso a una Inglaterra neblinosa y fantasmal, que yo al menos no he podido dejar de leer.Una delicia  con una  combinación entre humor y terror que yo creo que solo Dickens es capaz de controlar de esta manera.´por eso no pienso que sea una obra menor.
    Respecto a los fantasmas,me siento más "comoda" entre los fantasmas goticos ,los de Rulfo o Garcia Marquez me dan mucho más "miedo".Quizas porque los veo más próximos,no sé…..

  5. Pingback-a: Cuatro historias de fantasmas… de Dickens | Colabora en red

  6. idoiallano

    Espérenme que acabo de conseguir la edición de Valdemar ::-) El guardavías y otras historias de fantasmas…

Utzi erantzun bat

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