Patty, la autobiógrafa: la solidaridad comunicable

 

“ Concebirse a sí mismo como contingencia histórica significa pensar que lo que a uno más le importa le importa porque sí, simplemente porque uno ha tenido determinados padres, porque ha crecido en determinada sociedad…”
Rorty en Richard Rorty Cuidar la libertad. Edición de Eduardo Mendieta

“… existen muchas relaciones que no son aún sociales … Los individuos se utilizan unos a otros para obtener los resultados apetecidos sin tener en cuenta las disposiciones emocionales e intelectuales y el consentimiento de los que son utilizados. Tales usos expresan una superioridad física o una superioridad de posición, destreza, habilidad técnica y dominio de los instrumentos mecánicos y jurídicos. En tanto que las relaciones de padres e hijos, maestros y alumnos, patronos y empleados, gobernantes o gobernados, subsistentes en este plano, no constituyen un verdadero grupo social, por muy íntimamente que sus actividades respectivas se conecten unas con otras. El dar y el tomar órdenes modifica las acciones y los resultados, pero esto no efectúa por sí mismo una participación de propósitos ni una comunicación de intereses.

John Dewey En El hombre y sus problemas, (HP), 1969, Buenos Aires, Paidós, 2


Decía la Thatcher que sólo existen el mercado y la familia,  que la  sociedad no existe. Interview for Woman's Own ("no such thing as society")

Y Franzen nos hace pasar las de Caín,  haciéndonos pensar que va a abandonar a sus compatriotas en las aguas del cruel infierno de “soledad socieconómica”  provocada por el fin de la sociedad y lo social, herencia de la era Bush.

Patty inicia la novela en un caos vital, contándonos que sus padres no la aman, que odia a sus hermana, que ha sido violada…que su mejor amiga le engaña.  Es potente, no me digan que no, la sensación de cosificación y de soledad del inicio de Libertad.

Pasamos unas páginas de incertidumbre ante lo que parece una vida sujeta a los vaivenes de unas relaciones cuyos efectos son impuestos por el contexto patriarcal, etnocéntrico y y todos los descalificativos que quieran poner a esta inical Whisteria Lane que nos describe Patty

En medio de este caos, el ancla que sujeta a  nuestra descafeinada inicial heroína  a la realidad, es un equipo de baloncesto. Si es que no me extraña que nuestra erudición europea clame al cielo cuando este desvergonzado Franzen se atreve a simplificar con códigos tan propios de la publicitaria cultura yankee.

El equipo de baloncesto es su manera de hacer presente su sociedad, su contexto, su pertenencia, su juego …aquellas relaciones que son veraces para ella aunque no sean de verdad:

“ Las verdades que ni se descubren ni se encuentran han de ser sustituidas por narrativas convincentes, transformadoras y creativas;en otras palabras, historias que nos proporcionen modos de vernos mucho más intersantes, modos de re-imaginarnos en nuevas personas , caracteres, objetivos, solidaridades y lealtades más expansivas” Eduardo Mendieta Introducción: Hacía una política post-filosófico. Trotta. 2005

Y Patty descubre que puede contar su historia y convertirse en su personaje favorito y se empeña en su autobiografía.

Y es el irónico Richard, el revulsivo Katz, el que le pone sobre la pista, intuyendo quizás, o sabiendo como sabría un narrador omniesciente, que con esa sugerencia Patty salvará su vida, la de su familia y lo que es mejor, la novela que Franzen escribe.

“… por eso te he preguntado cuál es tu historia”. p.91 Richard a Patty
“…Tú sabes contar historias-dijo-¿Por qué no le cuentas una historia? P.640 Richard a Patty

Patty va reconociendo  a través de  su psicoanalítico relato, la comunidad , la sociedad que la rodea. Entra así ty en un proceso de catarsis liberadora que culmina en el reconocimiento del amor entre los diferentes personajes y que salva su relación.

No, no estamos ante una martir Karenina, ni ante una rompedora o ilusa Bovary, si no ante una pragmática mujer que no quiere morir sola.

Es una redención? Patty busca la redención? No lo creo. Patty reconoce que su historia depende sus compañeros de reparto y que, finalmente, sólo podrá influir en ellos si consigue comunicarse  a través del relato que entregra a Walter y que pone en nuestras manos.

Este  es el concepto de solidaridad comunicable. La solidaridad que Patty busca no es la solidaridad pública global, hiperpolítica que busca Walter? No,  no , esa no le sirve. Ni nos sirve a ninguno. Esto es lo que  creo que nos quieren decir Franzen y Patty.

Patty encuentra en los otros personajes “compañeros de historia”  : Es en el seno de la narración donde desaparecen las ataduras, los dominios, las órdenes, las imposiciones y aparece….una tierna solidaridad comunicable…en la que los personajes somos, son, capaces de participar en propósitos comunes y compartir intereses.

17 comments

  1. Francisca

    En el post anterior Francesca decía que no entendía cómo nos gustaba Patty, y que además  nosotros no le gustaríamos a ella. Yo reconozco que para mí es el personaje más interesante de la novela. Walter no me gusta, bueno, o mejor dicho, no empatizo mucho con él. Es cierto que Patty sabe contar historias, sin embargo, como autobiógrafa creo que es bastante  coherente con su realidad, y aunque, todos intentamos dar un poco de "grandiosidad" a nuestras propias narraciones, aparentar ser interesantes, en definitiva, como dice Idoia "reimaginarnos", considero que su narración le sirve sobre todo para aclararse cómo es ella y comprender mejor su relación con el entorno en que el que se desenvuelve. Y sin embargo, tanto ella como Walter, coinciden en un punto crucial, los dos están aprendiendo cómo vivir: "Lo siento -dijo- todavía estoy intentado averiguar cómo vivir" p. 406

  2. Karmele Aguayo

    Pues yo esta vez estoy con Francesca, ésta y probablemente todas las demás, pues ya os dije que la forma de narrar de Franzen me había gustado mucho, no así la historia, que me hace aguas por todas partes. Si me llamará Susan, y estuviera cenando hamburguesas en vez de huevos fritos, otro gallo me cantaría, eso sí.
     
    A mi Patty me rechina desde el principio, entiendo ese punto de honestidad al reconocer la necesidad de que los demás le hagan la cama. Pero así como conseguía empatizar con el "ama de casa desquiciada", Patty me parece una sinsustancias sin más, me cuesta creer que se pueda estar tan hueco de cerebro y alma.
     
    La reacción a la violación me parece un cuadro surrealista. Me imagino la hora de la cena:
    -Ah! papá, por cierto, no sé si te han comentado lo de que me han violado?
    – No, qué pues? mucho?
    – Ba, tampoco mucho pero…
    -Bueno, pues déjalo que igual mañana lo ves mejor.
     
    Y el que alguien tome la decisión vital de casarse, porque en un viaje le han dado un poco de lado, me devuelve totalmente a la realidad… No me lo creo ni en el caso de EEUU, y eso que he visto este video: http://www.youtube.com/watch?v=QVbobdL3yi0&feature=player_embedded

  3. Francisca

    Al hilo de lo que estáis escribiendo en facebook, yo sigo pensando que cada uno tiene en la vida un objetivo vital. Por un lado, está la juventud, la universidad… el tiempo, en definitiva, en el que cada persona sueña con lo que quiere ser. Y luego, te plantas en los 30, etc. y se hace un repaso mental entre lo que soñamos y lo que hemos llegado  a ser. Es evidente, que muchas personas no han conseguido convertir sus sueños o dieales de  juventud en realidad, y ante esa evidencia quedan tres respuestas o sentimientos: la frustración, la indulgencia o el pragmatismo. Por eso me gusta la parte de la novela en la que Franzen habla de la autobiógrafa, y hace como un juicio, qué dirían los demás y qué respondería ella.
    En mi opinión, tener como objetivo exclusivo quedarte en casa para sacar adelante una familia y ser madre y esposa perfecta, está ligada a la profesión mal comprendida de "ama de casa". Es muy difícil que todo el amor, tiempo y dedicación que una madre dedica a sus queridos se vea correspondido de la forma que ellas esperan.
    Por lo demás, sigo viendo muy curioso que tanto Tina, en "ama de casa desquiciada", Patty y Connie, la novia de Joey, respondan a esos prototipos de mujer que están dispuestas a hacer lo que el hombre quiera, casi a ser sus sombras, solo estar pegadas a ellos.

  4. Ya sabes, Karmele, que eras mi última esperanza 🙂 
    Ni siquiera creo que si te llamases Susan y cenases hamburguesas la historia te pareciese creíble. Yo siempre he pensado (y no me canso de constatarlo) que no solamente en todos sitios cuecen habas, sino que lo hacen en proporciones parecidas… Conozco a alguna Patty que otra que come tortilla de patatas a dos carrillos.
    El tema es que a mí no fue esa Patty que a veces parece una vaca mirando al tren (como si su vida fuese de otro, como si los errores no se conjugasen en primera persona jamás), ni la historia lo que me rechinó. Fueron esas escenas como la que comentas, Karmele, las que me dieron la medida de la falta absoluta de empatía de Franzen o, si no es falta de empatía, entonces falta del dominio del lenguaje.
    Quiero decir que me creo a unos padres que piensen más en su estatus que en el dolor de su hija… y sin embargo no me creo a esos, porque Franzen no los hace creíbles. Es una escena que debería ser tremendamente importante, porque marca luego la vida de Patty, ella es así por eso. 
    Cuando analizo a la Patty adulta la veo competitiva, intentando que la quieran e incapacitada para querer ella a su propia hija y de agobiar con un cariño posesivo a su hijo, la veo controladora en el amor, decidiendo fríamente entre esos dos hombres a los que no quiere, pero que necesita que la quieran. Pero si echo atrás, entiendo porqué es así y me da rabia que Franzen no haya sabido inocular en mí esa emoción.
    Vosotros quereis a Patty y a mí me gustaría quererla y la querría si Franzen hubiese conseguido que yo la comprendiese, pero ha dejado la ocasión de escribir una gran novela. No sé si sabe hacerlo, pero le doy el beneficio de la duda. Libertad podría ser una novela increíble, pero leo escenas como esa en la que Patty explica lo que le ha pasado y no veo su dolor, ni la mezquindad de su padre, ni la maldad de su madre mas que de una forma tibia… y luego ella repite la historia, como hace siempre uno cuando no se para a pensar en los porqués… 
    Pero no es la historia, es lo mal escrita o mejor dicho, corregida, que está lo que no me gusta. 

  5. idoiallano

    Bueno…hoy  Franzen responde a estas preguntas en El Páis que creo que son las que responde con su personaje Patty
    Las preguntas son 1. ¿Qué papel ocupan en la sociedad actual los intelectuales?
    2. ¿Por qué cree que se ha llegado a una situación de crisis de valores universales y qué remedios pondría para repararlo?
    3. La crisis económica parece habernos dejado sin un relato coherente del fenómeno. ¿Cómo lo interpreta?
     
    Jonathan Franzen (Escritor)
    Me siento un poco como alguien que trabaja en una fábrica y vienen a preguntarle cuál debe ser la función de los trabajadores hoy en día. Supongo que debe ser un rol parecido. En cada caso la respuesta debe ser la misma: ser un buen ciudadano, prestar atención a lo que sucede y votar. Hay algo que diferencia mi situación del que hace muebles y es que como ciudadano siento cierta responsabilidad para hablar de las formas de injusticia que son importantes para mí. No creo que los norteamericanos busquen consejos políticos de los escritores. Para los americanos esa es una idea ridícula, así como pedirle a un fabricante de muebles que arregle el mundo. Su respuesta sería: “Así es como yo ayudo, haciendo los muebles lo mejor que puedo”.

  6. Francisca

     
    Probablmente, el tema de los intelectuales y su implicación social sea un tema que arrastramos del siglo XIX, y que aún no lo hemos resuelto. Creo que seguimos buscando referencias morales, personas coherentes… que se impliquen con el momento social que nos ha tocado vivir. En este sentido, me parece también válida la respuesta de Atxaga:
    1. No hay espacio para intelectuales como los de antaño. No vivimos en el desierto, en una sociedad en la que una mayoría carece de expresión (como en los días de Zola); vivimos en una selva con infinidad de voces, y lo que abunda es el “microintelectual”, persona que escribe artículos o libros y hace lo que puede en favor de tal o cual causa, generalmente poco.

  7. Enrique Arroyas

     
    Sobre Patty: ¿Cuál es la causa de su confusión? ¿A qué se debe su desorientación?
    – Ausencia total de dimensión espiritual. No hay indicios de meditación trascendental, como si se asumiera, o así lo entendieran los personajes, que viven encerrados en un mundo material del que es inútil aspirar a trascenderlo. Por supuesto, el sexo adquiere aquí un protagonismo absoluto. Su disfrute es una de las conquistas de la libertad moderna, pero lo se ve en la novela es el sexo como una forma de esclavitud o de adicción, que lejos de mitigarse se vuelve más destructivo de generación en generación.
    – Entrega al sentimiento y olvido del pensamiento. No hay expresión de pensamientos en los personajes, solo reacciones emocionales ante situaciones que son incapaces de observar con distancia.
    – La aceptación del vacío, de la inutilidad de cualquier intento de buscar un sentido a la existencia, como si se supiera de antemano que encontrar un significado a nuestras vidas es solo una muestra de autoengaño.

  8. idoiallano

    Hola:-)  Bueeeeno, creo que os habéis quedado en una Patty  posmoderna como partículilla elemental de  Houllebecq?? 
    Y creo que Franzen nos sitúa  pasando ya el caótico y nada  social postmodernismo.  Patty  se estrena como capaz de contarse y contar a los demás,   y se atreve a relacionar, cada partícula cada personaje con el resto,  y por tanto supera los embates del sin sentido. No se limita a la pasividad: actúa contando y al contar, no puede ser de otra forma,  transforma la soledad de cada personaje y elemento, en solidaridad. Otorga un sentido, interpreta las vidas y los acontecimientos.
    Esto es: Es el personaje más difícil porque es tremendo hacer de lo privado, del sentimiento, una profesión, como muchas mujeres hemos hecho , como  el novelista ha hecho en Libertad. Eso termina con el sentimiento, lo profesionaliza, lo mata. Ya lo siento, porque sé que esto sonará a barbaridad. Pero…al contar y dejar de vivir das sentido a lo que los demás viven y al mismo tiempo te das sentido a ti mismo pero dejas de vivirlo. Es Franzen el que ha encontrado su sentido al mismo tiempo que lo ha encontrado Patty.
     
    Cuando es capaz de dejar de vivir en primera persona para objetivarlo …en el momento en que es capaz de interpretar a Natasha y  de desdoblarse en muchos personajes, de traicionarse y traicionar, y se convierte en  su biógrafa …deja de hacer de la vida una profesión. 
    !!:-) Eso era lo que me inquietaba! Cómo se parece este personaje encerrado en si mismo y tremendamente aislado, hasta que descubre la interpretación y la narración, a los personajes de Nunca me abandones!!
     

    • Leí “Ampliación del campo de batalla” cuando la editaron y me gustó mucho. Reincidí con “Las partículas elementales” y recuerdo que me gustó también. Houllebecq es denso y deja la mente como en medio de la bruma.
      Ishiguro nunca ha sido tan buen escritor como en “Los restos del día”, aunque leí en un curso de literatura inglesa un libro de cuentos suyo, que creo que no está traducido, y me encantó. Eran historias del Japón que sus padres le explicaron. Siempre escribe sobre gente que parece no pertenecer al lugar donde se encuentra.
      Los dos son buenos escritores. Ishiguro mejor, porque solo de vez en cuando llegan a nuestras manos libros como “Los restos del día”, textos profundos donde parece no pasar nada y sin embargo, frente a la calma exterior, en su interior los personajes viven como en un torbellino. Aguas turbulentas que no alteran la paz del paisaje.
      Solo quería decir eso y que hay una cosa en la que estoy de acuerdo contigo Idoia: en Libertad todos parecen hacer de la vida una profesión.
      Me empieza a preocupar no saber apreciar unos personajes a los que comparas con los tristes predestinados de “Nunca me abandones”…

  9. Francisca

    Idoia, creo que con toda esa interpretación de los sentimientos se lo has puesto difícil a Enrique:-) A mí me ha gustado el libro, y creo que es una buena novela. La vida familiar, con sus complicaciones, la incomunicación,  la soledad, el sentimiento de no llegar, de incomprensión, de vueltas y vueltas a los sentimientos, da mucho juego para escribir una novela, pero claro, luego hay que saber plasmarlo, convertirlo en literatura.
    No os habéis fijado que ningún personaje sabe ¿qué hacer con la libertad?. Cuando aparece la palabra libertad, tanto en los personajes como en las referencias a la situación sociopolítica, la sensación es de desconcierto, de no saber qué hacer con la libertad. Incluso, Walter reflexiona:… " la sensación … de que no estaba hecho para la vida en libertad…" (pág.595)

    • ¡Ay, Francisca! leo a Stegner y puedo ver esa vida familiar complicada, la incomunicación, la soledad… pero aquí no he podido.
      He estado pensando y creo que en realidad los títulos dicen mucho ¿no os parece? Franzen quiere escribir sobre la libertad y titula la novela “Libertad”. Stegner quiere escribir sobre la vida y titula su libro “El pájaro espectador”… y fíjate tú que, incluso el título, lo entiendo yo mejor…

  10. Enrique Arroyas

    es verdad, Francisca, eso es lo que cuenta la novela. Nunca se ha tenidotanta libertad, pero los personajes ya no sabenquè hacer con ella. Yo creo que es por las razones que he explicado antes. Idoia lo ve de forma màs optimista, pero creo que se deja llevar por su idea de aplicarel ideal de Solidaridad de Rorty al mundo que relata Franzen. Yocreo más bien que la novela relata el fracaso de ese ideal en un mundo desquiciado como el actual, e incluso la utopía de la solidaridad en un mundo de seres como nosotros, tan imperfectos, sobre todo cuando no hay nada que orientenuestras emociones o limite nuestros instintos. Aunque quizà Idoia tenga razón y Patty sí lo consiga. Y no me gustarí que se  acabara el debate sin destacar el maravilloso final de la novela. Solo por èl ya valió la pena leerla, aunque seguramente Francesca discreparà…

    • No discrepo Enrique ¿recuerdas que dije que me salté algún trozo que otro?… pues uno de esos trozos fue el final… Así si decido darle otra oportunidad más adelante, no sabré el desenlace de la historia. Me interesa sobre todo lo del pajarillo ese… ains…
      He estado leyendo el último de Jo Nesbo y estoy acabando las historias de fantasmas que hemos de empezar a comentar ya.
      Anda que no tengo yo ganas de hablar de Dickens…

  11. Karmele Aguayo

    Y no es moco de pavo proponerse escribir un libro sobre la libertad. Yo también creo que es el retrato de un fracaso pero hay una moralina implícita que no me acaba de convencer:
     
    si partimos de la premisa (y sin duda partimos) de que en nuestra sociedad el concepto 'libertad 'está intimísimamente relacionado con 'tener dinero para hacer lo que quieras'. Al reflexionar sobre ello, si no te vienen cuatrocientas ideas a la cabeza es que tienes gripe. Pero la que le viene a Franzen es 'daos cuenta de que aún teniendo dinero te pueden faltar otras cosas, no es el dinero!'.
     
    Está bien, pero es de perogrullo, para mí, le ha faltado dar un paso más, o quizá no, quizá ese era el objetivo. No hay ningún personaje 'básicamente libre' en el este libro. Y me acabo de invertar lo de 'básicamente libre',  quizá me falta una palabra para designar a aquellos que son 'libres' en otro sentido alejado del dinero, los que son conscientes, y saben lo que es justo y lo que no, los que tragan con el sistema (porque al margen no hay nada) pero libran sus pequeñas batallas ante el pensamiento único o mayoritario, ante los roles, ante lo políticamente correcto, ante el miedo a cambiar, ante el conformismo…
    Esa es la valiosa porción de libertad que tenemos que defender con uñas y dientes… y curiosamente el sistema, que es muy listo, es contra la que ha emprendido una cruzada vía recortes culturales y educativos. Pero de esto no hay ni rastro en el libro, por eso se me queda muy corto en cuanto reflexiones sobre la libertad…
     
    Por otro lado, aún no había comentado nada pero lo de la campaña antinatalidad tiene tela. Ahí si que veo una crítica (muy velada) sobre que tipo de cosas se pueden llegar a inducir a una población aborregada, cosas en las que no creen ni los que las promueven, en fin.

    • Sí, lo de la campaña antinatalidad me pareció casi tan creíble como la reacción de los padres de Patty ante la noticia de que la habían violado, o como lo de Richard y sus terrazas de madera… o como el trío que forman Walter, su secretaria y el pajarillo…
      Menos mal que siempre nos quedará Dickens… La Señora Lirriper concretamente, que la tengo aquí a la espera de acabar con los fantasmas… ¡qué ganas tengo de leer ese libro, por Dios! 🙂

  12. Francisca

    Al hilo de los últimos comentarios vuestros, me gustaría matizar que yo sigo sin ver la moralina de Franzen, como dice Karmele. Es como cuando se dice tienes todo en la vida, y eres infeliz, o tienes depresión, y no se entiende… Es cierto que es una época en la que se supone que tenemos libertad, pero la libertad va íntimamente pegada a la capacidad de elegir, y nadie garantiza, que aún eligiendo con libertad estemos contentos o seamos felices, porque nuestra libertad etá en relación directa con las opciones que dejamos en el camino y con el resto de circunstancias o personas con las que nos movemos.. Por ejemplo, Patty es libre, y ella lo dice, solo tiene como quehacer diario ser libre. y desde esa libertad elige dedicarse a su familia, casarse con Walter, no trabajar…, con lo que deja al margen el trabajo, el estar en un grupo, a Richard, etc. Si ha elegio lo que quería, por qué esa confusión o desorientación que comenta Enrique. Lo mismo ocurre con Joey: "él había pedido la libertad, ellos se la habían dado y ya no podía volverse atrás" (pág. 294). En mi opinión, todos los personajes son tan básicamente libres como podríamos serlo nosotros, otra cosa es que estén contentos o no con lo que han llegado a ser, o más aún, con su propia interpretación de lo que han llegado a ser en su recorrido vital.

  13. Enrique Arroyas

    Ella se planta delante de la estantería del supermercado, ante una muralla de latas de cerveza, de todo tipo de marcas. No son libres, quizá, porque esa propia abundancia de libertad los vuelve débiles. Han olvidado cómo luchar, han olvidado que la conquista de la libertad exige sacrificio. Es como si lo tuvieran todo, como si navegaran en un yate de lujo, pero hubieran olvidado la forma de manejarlo. Entonces confunden la libertad con el azar. Y la forma como entienden el matrimonio es una prueba de ello. No lo ven como algo que ellos puedan controlar con sus actos, sino como si el matrimonio les controlara a ellos. Lanzamos una moneda al aire, y puede que salga cara o cruz, y solo les queda aceptar el destino, como si ellos no pudieran intervenir en él. El final de la novela supone un hermoso aprendizaje sobre todo eso: los errores de la vida, el sacrificio, la posibilidad de sujetar las riendas de nuestro destino, aceptar el fracaso y la debilidad y hacer algo a pesar de ello. Creo que sí descubren algo al final, algo muy importante sobre la libertad humana.

Utzi erantzun bat

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