Dos picoletos…

 

¡Hola a todos!. Ya me he informado convenientemente sobre el funcionamiento de este foro y pido disculpas por haber escrito todo en un mismo post. Abro hilo y micrófono para que, entre todos, tratemos de analizar a los dos protagonistas de la novela:

Rubén Bevilacqua, “Vila”. Sargento de la Guardia Civil. Vila es un tipo culto, con formación superior en Psicología, poco militarista, crítico con la disciplina y la autoridad, y de perfil ciertamente progresista. ¿Quizá demasiado idealizado?. Probablemente. Pero no deja de ser un detective deudor de la mejor tradición del género. Evidentemente, tal y como apunta Idioa, Bevilacqua no es un Wallander, porque sus fuentes son otras. Os animo a acercaros a las novelas del detective Plinio, de Francisco García Pavón, probablemente el primer detective en sentido estricto en la literatura española y de las que sin duda Lorenzo Silva ha bebido para la preparación del personaje. Fuera de España, Silva es admirador igualmente de Chandler y Hammet y eso se nota, sobre todo en lo "cerebral" del personaje. En palabras de Eduardo Larequi, y cito textualmente, "El hecho de que Bevilacqua sea un agente de una organización sometida a la disciplina militar no significa que también se trate de un policía complaciente y servil con la autoridad establecida, de un robot incapaz de la menor independencia de criterio; muy al contrario, su inteligencia, su experiencia y el consiguiente conocimiento de las formas más oscuras de ejercicio del poder económico y político (cuya eficacia y amplitud corruptora ya comprobamos en El lejano país de los estanques) le proporcionan esa capacidad de distanciamiento, ese talante escéptico y a veces sarcástico, típico de los héroes de la novela policíaca moderna."

Virginia Chamorro, su compañera y subordinada. Está poco dibujada, es cierto, y parece una mera comparsa, aunque sí podemos adivinar en ella a una mujer sensata, reservada, algo feminista y de firme carácter. En la anterior novela "El lejano país de los estanques" apuntaba muchas más maneras, que sufren un brusco frenazo en este relato. De todas formas, es un personaje que vuelve a coger brío en posteriores textos. En cualquier caso sigue siendo una gran desconocida. En la presentación antes mencionada le comentaba yo a Silva que no estaría mal una novela con Chamorro como narradora, para que acabásemos de conocerla, porque el personaje no deja de tener potencial. Veremos.

Respecto a la tensión sexual que se crea entre ambos personajes… Sí. Sin duda se nos sugiere (sin explicitarse) y se nos van obsequiando migajas de la misma conforme avanza la historia. Creo que es una de las bazas con las que juega el autor a lo largo de todas las historias de la pareja. Digamos que es un ingrediente más que a veces hace olvidar el caso en el que están trabajando para socializar o humanizar a los personajes.

¿Opiniones?

Nos leemos.

Rubén

PD: La imagen que acompaña a este post es la de la horrible película que Patricia Ferreira perpetró en 2002. Lo más interesante de la misma es… fuera bromas, la actuación de Nacho Vidal.

One comment

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Utzi erantzun bat

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