El Mal de Montano y los enemigos de lo literario

Quien ama algo, sufre por la sola posibilidad de perderlo. Vila-Matas, y yo en menor medida, tememos que esto que llamamos literatura y que resulta ser un gran/pequeño pilar de nuestra vida, desaparezca dejándonos huérfanos de emociones.

Así que, ¡pongámonos en guardia para frenar todo aquello que amenace el futuro de lo literario!

En “El Mal de Montano”, Vila-Matas lo tiene claro, los enemigos de lo literario están en el mundo empresarial: “hombres de negocio que editan libros, directores de departamento, líderes de mercado, equilibristas del marketing, licenciados en economía…“. El tufo del dinero que lo contamina todo otra vez, apostando por masificar el mercado literario con mil y un libros de fácil consumo que no generan más que confusión y, paradójicamente, incultura. Escritores que publican más de una docena de libros al año o bestsellers sobre conspiraciones imposibles y hasta ridículas están en el punto de mira de la novela. El miedo de Vila-Matas es que estás  prácticas, tras la pista de la “pasta”, alejen al lector de calidad, confundido en un mar de oferta, de la verdadera literatura acabando ésta por no resultar rentable de publicar.

Realmente, no consigo ponerme de acuerdo con este argumento. Me parece pelín apocalíptico pensar que la abundancia es sinónimo de confusión, no, no me parece algo convincente. Simplemente hay más; bueno y malo. Ya nos encargaremos lo lectores de encontrar aquello que nos guste…pero la literatura sigue ahí. Y la encontraremos uniéndonos en sociedades como ésta que me acoge, donde entre todos iremos sacando de aquí y allí la buena literatura que aún se produce. Sí, confío en la inteligencia colectiva, en que al compartir opiniones, reseñas, descubrimientos y decepciones creamos un mecanismo certero para navegar por la inmensidad.

Y hablando de inmensidad…casi diez años después de esta novela Vila-Matas publica “Dublinesca”, donde se trata otro de los apocalípticos males que supuestamente asolan la literatura; “la digitalización”. Tema absolutamente en boga con la irrupción del libro electrónico y los dispositivos llamados tabletas. Ahora es el pirateo, o dicho de forma más correcta, la facilidad de copia, lo que pone en tela de juicio el final de la literatura. Sin embargo, en este último libro veo a un Vila-Matas como riéndose de este supuesto mal, casi somo si estuviera haciendo una parodia de los apocalípticos digitales.

Quizás todo esto traiga consigo que determinados modelos de negocio, y determinadas remuneraciones astronómicas de algunos autores, ya no sean posibles por cierto tiempo. Y es que libro electrónico, aunque ahora parezca más incomodo, se terminará imponiendo por su accesibilidad y coste de producción y entonces sí, podremos compartir los libros con un solo click de por medio. No creo que quede otro camino para los autores que el de buscar sus “lentejas” fuera del papel en eventos presenciales, encargos, cursos, conferencias, etc. etc. o ¿acaso tú no pagarías por ver la conferencia “Teoría de Budapest” en vivo y en directo? Yo desde luego haría cola para comprar la entrada…

Además, ahora estamos viendo nuevas iniciativas que excluyen el negocio, en el sentido Wall Street del término, e intentan crear espacios más personales y humildes desde los que llegar al lector más exigente. Ahí tenemos el ejemplo de la autoedición por ejemplo o el de multitud de editoriales pequeñas que, a través del libro electrónico encuentran en medio menos exigente en inversión y por lo tanto más factible de navegar.  Se abren nuevas posibilidades, solo hace falta tener coraje para vivirlas.

Así que internet, y lo digital, pueden ser el marco ideal para acabar con aquellos que ven lo literario como un pozo sin fondo de un negocio lleno de dinero y así cumplirse la cita de Carlos Barral que casi cierra El Mal de Montano “Tengo la ferrea convicción de que la edición en manos de los hombres de negocio es solo episodio pasajero“.

Ya ves, no puedo ser más optimista, he acabado de un plumazo con los negros nubarrones que algunos otean en el horizonte…pero

Y tú ¿quiénes  piensas que son los enemigos de lo literario?

Amber Warhol

 

3 comments

  1. Francisca

    Al final, voy a terminar esta tertulia pensando que sufro del mal de Montano:-). No precesimante con libros, pero, sí me pasa mucho con las noticias o los artículos. Cuando leo sobre algún tema, suele venirme una referencia que avala o contradice, depende, lo que acabo de leer. Hoy toca con este post!
    “El problema es otro, y lo sufren todas las literaturas del mundo: la marginalización. Internet es una revolución tan importante como la que produjo Gutenberg con la imprenta. Es cierto que los escritores siempre fueron una minoría, pero hasta ahora fueron una feliz minoría: seguían ocupando un lugar central. Habrá que ver si esa minoría de escritores, en un mundo que se rinde a Lady Gaga, seguirán siendo felices o empezaran a sentirse desdichados”.

    http://www.elpais.com/articulo/portada/Internet/llevando/literatura/marginalizacion/elpepuculbab/20110521elpbabpor_4/Tes

  2. Sí, también lo he leído…es la misma opinión que expresaba Vargas Llosa desde esas mismas páginas de periódico. El Pais es parte interesada en toda esta movida, no hay que olvidarlo.
    Además, me llama la atención de que estos autores siempre dicen que en pantalla la literatura no es lo mismo, que pierde valor…sin embargo ellos hace tiempo que escriben en digital (no creo que escriban a mano o a maquina) pero eso, ainsss no perjudica su calidad de creación.
    Esto me recuerda una vez más la ley del embudo.

Utzi erantzun bat

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