Un viaje al extranjero (Fitzgerald II)

 

El fin de la inocencia

Un viaje al extranjero (One Trip Abroad, 1930).

Aquí tenemos un cuento triste, triste de verdad. O mejor se podría considerar amargo. El primero que leímos de Fitzgerald, La última belleza sureña, se salvaba de la tristeza por el tono nostálgico del narrador y su visión reconciliada con el tiempo. En éste, el narrador permanece escondido casi todo el rato dejándonos solos ante el paisaje desolado de la pareja protagonista. Al carecer de nombre y contar la historia desde un lugar invisible, la crudeza y lucidez con la que nos muestra el vieja de Nelson y Nicole son casi dolorosas. No hay piedad con el camino destructivo relatado en este cuento.

Se trata de la historia de una pareja de recién casados que inician un largo viaje por Europa, donde piensan pasar unos años disfrutando de su dinero, su felicidad y su amor. Son jóvenes, bellos y sinceros.

“Era la vida que habían planeado y sobre la que habían leído tanto”.

Persiguen un sueño. Pero desde el mismo instante en que inician esa persecución ya están retrocediendo y alejándose de él. ¿Qué es lo que les impide alcanzarlo? ¿Qué creéis que es? ¿No será que lo que buscan es irreal y el lugar donde lo buscan carece también de realidad? Sí, es la historia de un viaje, pero ¿de un viaje hacia dónde?

“Sobre el Dent du Midi, sobre una banda de nubes negras que eran la retaguardia de la tormenta, la luna se impuso y el lago resplandeció; la música y las luces lejanas traían algo parecido a la esperanza, a la distancia encantada desde la que los niños ven las cosas. Nelson y Nicole, en sus corazones separados, volvieron la vista a un tiempo en el que la vida era así. Nicole se cogió del brazo de su marido y se pegó a él”.

 

16 comments

  1. “La vida pasa, no importa cuáles sean nuestros propósitos” dice Fitzgerald en este cuento. Por eso no hacer nada es posible, pero si no tomamos decisiones, si no dotamos de un rumbo a nuestra vida (y lo modificamos una y otra vez, sin descanso), el resto del mundo lo hará por nosotros…
    Me ha gustado mucho este cuento, tan triste y bañado en tanta desesperanza. La pareja de viajeros inconscientes que lo tienen todo y creen que no hace falta cuidarlo, que nunca les será arrebatado, sin sospechar que la vida pasa y en ese “pasar” irán perdiendo poco a poco todo lo que no han valorado hasta que está tan lejos que es imposible de recuperar.
    Este cuento fue escrito en un momento muy doloroso para el autor y se nota. En la Suiza donde todo muere (“Suiza es un país donde pocas cosas empiezan, pero pocas terminan”) estaba entonces ingresada Zelda.
    Gracias por escoger esta lectura, Enrique, me han entrado ganas de releer “Suave es la noche”… no sé bien porqué… 😉

  2. idoiallano

    Hola:-) Acabo de terminar y estas son mis primeras impresiones aunque creo que la lectura merece un barbecho para ver qué brota.

    He leído que Fitzgerald se estaba divorciando de su mujer y que vivía un mal momento que se refleja en el cuento.

    Todas las parejas que salen en el relato son un tanto despreciables.

    Los personajes, no sé si por ser europeos o ricos, son avariciosos, superficiales, cuando no ladrones.

    El paréntesis europeo para vivir que Nicole Kelly se plantea antes de la vida ordenada de EEUU es un teatro que les agota hasta esquilmarlos por dentro, volviéndoles a ella egoísta y a él borracho tal y como se ven reflejados en su pareja doble/retrato.

    Las langostas que avanzan al principio del relato, y que auguran la amenaza, ya establecen una línea muy clara entre dos roles: Los hombres juegan a cogerlas, las mujeres se asustan y se protegen…Qué prefiere el autor, el juego o la mezquindad? No sé, pero el resultado de la mezcla no es prometedor!

    Bueno, luego sigo que estas son las primeras impresiones 😉

    • Los buenos cuentos siempre ganan con la distancia esa que tú tan bien describes como “barbecho”… Me parece que Fitzgerald, emocionalmente, nunca se divorció de Zelda, ni siquiera cuando contrajo otro matrimonio… amar a una esquizofrénica es lo más parecido a un “amor imposible” que se me ocurre ahora y en ese tiempo ella estaba ingresada en Suiza, en plena crisis, ya ves, yo pensé que en realidad este era un cuento muy unido a la esquizofrenia, los personajes ven su propio reflejo avanzar a su lado…

      Pero mi época de barbecho ha sido más larga, hace ya muchos días que lo acabé y ha sido después, tras recapacitar y leer el post de Enrique en “En lugar seguro” (y someterlo a barbecho a él también -al post, no a Enrique 🙂 -) cuando he visto que tal vez todas esas reflexiones que estamos haciendo sobre el cuento no sean más que interpretaciones del lector y que el autor lo único que hiciera fuese escribir sobre su propia realidad, que no era más que la esquizofrénica dualidad que le ofrecía su vida cuando la contemplaba con los ojos de Zelda… No sé, es una idea…

      • idoiallano

        Hola:-) Es una interesante perspectiva la de considerar a la moral parte de una situación mental esquizofrénica. Así lo han considerado muchos autores a través de sus personajes no? Por ejemplo el mítico y nunca bien ponderado Raskolnikov de Crimen y Castigo o el genial Norman Beates en Psicosis. Este último además también de desdobla.

        Pero es moral…y es esquizofrenia: ” Es terriblemente egoista” penso Nicole no sin disgusto” Nicole describiendo a su doble.
        “Su cara expresa tanta debilidad y egoismo, tanta falta de moderación, que da casi vergüenza” Nelson descibiendo a su doble

      • Enrique Arroyas

        Creo que Idoia es demasiado dura con los personajes al decir que son despreciables. Tampoco estoy de acuerdo con la idea de Francesca de que el cuento de Fitzgerald esté inspirado en “la esquizofrénica dualidad que le ofrecía su vida cuando la contemplaba con los ojos de Zelda”. Cuando introduje el cuento os pregunté sobre las razones que impedían a los personajes protagonistas alcanzar el sueño que buscaban, aquél sobre el que tanto habían leído en los libros. Pero veo que habéis escurrido el bulto. Francesca habla de una pareja de viajeros “inconscientes que lo tienen todo y creen que no hace falta cuidarlo”. Idoia ve “un teatro que les agota hasta esquilmarlos por dentro, volviéndoles a ella egoísta y a él borracho”. Después os habéis visto otras cosas en la historia que yo no veo importantes aquí: esquizofrenia, la moral como una situación mental…

        Es cierto que se puede ver el relato como un fragmento de Suave es la noche, pero en este cuento la historia se detiene en el mismo borde de la tragedia. Se deja a los dos personajes un instante antes de caer en el abismo. Creo que más que desprecio, merecen todavía nuestra compasión. Quizá ya sea tarde para ellos, algo muy valioso se ha roto ya para siempre. Pero no es una enfermedad la causa, es casi una carencia suya interior, algo que les falta y no lo saben. Lo terrible es que en todo momento creen que están construyendo su felicidad cuando están dando un paso tras otro hacia su perdición. ¿Cómo se llamaría a eso?

      • Vale, lo de la esquizofrenia lo pensé al final (peor fue lo que me pasó con “Cisne negro”, que a los 5 minutos me pareció que aquello iba de una bailarina anoréxica y claro, me aburrí como una ostra toda la película, porque a cada escena se confirmaba que sí, que iba de eso…), pero no me parece un tema menor lo que lleva un autor a escribir algo… ¡yo sí pienso que importa!

        Pero yo no escurro el bulto. Voy p’allá: lo que impide a los protagonistas conseguir el sueño que buscan son dos cosas (en mi humilde opinión) la primera que el sueño no es de ellos, es una fantasía social, muy bien empaquetadita, pero un precepto como otro cualquiera, “el americano rico se va a Europa y se convierte en un americano culto”… y la segunda, que buscan la felicidad sin echarse ni una miradita dentro, que es donde hay que mirar, o al menos donde hay que apoyarse para intentar ser feliz.

        Y sobre tu pregunta del final, eso se llama VIVIR… unos más y otros menos, en unas cosas más intensamente y en otras casi sin notarse, pero ese camino a la perdición es la vida…no hay más… ¿o sí?

  3. fvernalte

    Hace unos días que leí el cuento pero estaba como vosotras en barbecho, pensando un poco cómo contar lo que me ha sugerido el cuento.
    Es curiosa la frase de “Era la vida que habían planeado y sobre la que habían leído tanto”. Me recuerda a esa costumbre ya tan habitual de buscar información sobre un lugar al que vamos a viajar. Ya antes de poner el pie en ese lugar, sabemos qué monumentos debemos visitar, dónde vamos a cenar, la habitación del hotel… Y sin embargo, a veces, a pesar de llevarlo todo tan planificado el viaje sale mal, como le ocurre a los protagonistas de este cuento.
    Para mí, el título es casi simbólico, “viaje al extranjero” es como un viaje al exterior, fuera de nuestros, de lo conocido… Muchas veces pensamos, como Nicole y Nelson que la felicidad está en otro lugar, con otras personas, en otro trabajo… Se piensa que lo que nos impide ser felices es el entorno, el exterior, pero pasa que aunque nos cambiemos de casa, de trabajo o de pareja arrastramos los problemas, porque resulta que el impedimento para estar bien, para sentirnos a gusto está en nuestro interior, depende de nosotros mismos.
    Para mí el cuento no es triste sino amargo, como dice Enrique en su introducción. Y se para justo ahí cuando se dan cuenta de en qué se han convertido, presenta un final ambivalente, con la posibilidad de que pudieran volver a empezar de nuevo, o puede que fuera ya imposible¿?? 🙂

    • Pues, ya ves lo que son las cosas, a mi ese par me da la sensación de que no paran de empezar de nuevo… ¡lo que deberían hacer es acabar algo!
      No se comprometen con los proyectos vitales que emprenden, prueban la vida como si fuera un buffet libre, picoteando aquí y allá, pero sin implicarse, sin entusiasmo y sobre todo sin emoción…
      La verdad es que dan penilla, tan inmaduros, tan superficiales y soñando con que la intensidad se la regalen fuera… la verdad es que pienso que, si las cosas les fuesen bien, no las podrían soportar…

      • Enrique Arroyas

        ¿Pero no es eso lo que hacemos todos? ¿Intentar averiguar qué hacer con nuestras vidas deseando una oportunidad más? Yo no me atreví a decir que vivir fuera un camino hacia la perdición y tú lo has hecho. Si eso fuera así habría que reconocer que no hacen mal Nicole y su marido en negarse a ver ese abismo. Como ellos, todos nos debatimos entre la realidad y el deseo. En ese enfrentamiento ellos caen, y las razones las habéis apuntado. Esa derrota que en el cuento de la belleza sureña se contaba con ternura, todavía con esperanza, en observada ahora con angustia. Hay un agotamiento o una negación de la posibilidad que has apuntado, Francesca, de coger las riendas de la propia vida. No han aprendido eso de cuidar lo valioso, de mirar el interior, pero lo peor es que esa incapacidad proviene de las buenas intenciones: tuvieron algo tan pleno y tan perfecto que cualquier cosa que el tiempo hiciera con eso parecería inaceptable. Esa enorme distancia entre el sueño y la realidad les hace vulnerables, como hojas arrastradas por el viento. Como decía Fitzgerald, el precio era demasiado alto.

      • idoiallano

        Hola 🙂 Qué es lo que no ven los americanos Kelly? Pues nada, porque sólo miran dentro de sí mismos. Las oportunidades son escasas ahí- Se agotan como dije más arriba porque no hay nada peor que copiarse a uno mismo:-)
        Por otro lado hoy he leído un artículo: El Código de los arrozales. En el se explica cómo en la sociedad japonesa muy influenciada por el confucionismo se contempla al individuo como un elemento social obligado a cumplir una función para la colectividad.
        Creo que Fitzgerald en este cuento nos descubre que el sur que ha anhelado era puro “mirarse el ombligo” y que eso enloquece de puro “egoismo”. His words, not mine! :-))

      • Necesitamos un botón de “me gusta” YA… ¡a ver esos informáticos! 🙂

      • ¿Has visto qué valiente soy? digo: “el camino a la perdición es la vida”… ¡toma ya!… ¡y me quedo tan ancha!

        Pero he sido un poco drástica, en realidad, a donde seguro que te conduce la vida es a la muerte… pero en medio te puede ir “de película cara”… en fin, un festival de luz y color… porque la vida es una tómbola, tom, tom, tómbola… 😉

      • Karmele Aguayo

        Llevo un rato buscando este post (y otro buen rato buscando cómo responder), tenía que decir que por fin he leido “Alabama Song”, y efectivamente a Fitzgerald le hacen todo un traje. Es verdad que hablar de literatura no debería pasar por exponer la vida privada de sus autores, pero no me negareis que la de estos dos reaviva el espítitu investigador de cualquiera…

      • fvernalte

        sí dan la sensación de que van a la deriva, buscando algo que les satisfaga (un lugar, amigos…) pero yo me refiero a tener otra oportunidad de encontrar un camino que realmente les llene, les haga felices.
        En cuanto a Zelda y su esquizofrenia no sé qué pensar, yo leí el libro de Gilles Leroy: “Alabama Song”, que es como una autobiografía de Zelda, y realmente Fitzgerald no salía nada bien parado. Os dejo un enlace a esa novela:
        http://www.ojosdepapel.com/Index.aspx?article=3032

      • Creo que van a la deriva en el sentido literal de la palabra, para hacerse con el timón de la propia vida hace falta cierta dosis de valor (luego para que las cosas salgan bien hace falta, también, suerte, pero primero valor), de la que ellos carecen… seguramente porque eso “tan pleno y tan perfecto” que tenían, no habían tenido que hacer nada para merecerlo…

        Francisca, siento disentir (perogrulladas aparte), en general no me gusta conocer la vida de mis escritores preferidos, porque entiendo que no tienen obligación de vivir como yo creo adecuado, así que a lo mejor Fitzgerald era un desastre como compañero de viaje, pero cuando hay una enfermedad mental por medio… hmmm… es muy fácil cargar las tintas en las malas actuaciones del “sano”… yo creo que leería ese libro con unos ojos tan, tan críticos, que posiblemente acabaría pensando que FSF era un santo varón…

        Para escribir una historia de pareja con tanta amargura se necesitan dos… dicen… 😦

  4. No pueden volver a empezar. ¿No fue Fitzgerald quien dijo que en la vida de los americanos no hay segundos actos? Cuando algo se rompe en el amor, es irreparable. Y hay dos escenas en el relato que muestran dos momentos de ruptura: la pelea, y de la segunda no me acuerdo. Creo que Francesca lo ha dicho todo el rato: su amor es estéril porque no hay en él una entrega a algo superior a uno mismo. Lo tienen pero no saben cómo cuidarlo. No saben qué hacer con él. De tan perfecto que fue creen que es el amor quien les debe alimentar a ellos y a su vida.

Utzi erantzun bat

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