“En la bahía” y “Fiesta en el Jardín”

¿Empezamos? ¿qué os parece si aprovechamos que es un libro de historias cortas y las comentamos todas poco a poco? Hoy os dejo mi opinión de las dos primeras, a ver qué os han sugerido a vosotros y si coincidimos o no…

Como curiosidad, os diré que hoy “la crónica” la escribo desde Berlín.

“En la bahía”. La historia, como todas las de este libro, no tiene en apariencia demasiado interés. Un día cualquiera de una familia cualquiera y, sin embargo, a mí me ha producido una extraña desazón. He visto a un hombre partir hacia su trabajo como cada día, pero con un dolor intenso preludio de una pérdida; también a una joven esposa recuperarse de una maternidad reciente, mientras asume su incapacidad de amar a sus propios hijos. El temor de la abuela al tomar conciencia de la cercanía de su muerte…

Si tuviese que decir el sentimiento que gravita en todo el cuento, diría que es el miedo. Un miedo que empieza y acaba en los propios personajes, que no viene del exterior, que es consustancial a la vida.

Mi pregunta sería ¿estáis de acuerdo conmigo? ¿pensáis que hay alguna otra emoción en el cuento?

“Fiesta en el jardín”. Personalmente me ha parecido un cuento triste, precisamente porque cuenta una tragedia ocurrida junto al escenario de una fiesta. Pero no la cuenta mediante el relato de los hechos, sino a través de fragmentos de las emociones que afectan a cada uno de los personajes. La despreocupación, la ligereza, con la que transcurre la vida de la protagonista, en la preparación de esa fiesta que ha de animar la velada y encumbrar un poco más a la familia, agudiza el dolor posterior de su enfrentamiento a otras vidas, no menos reales, donde la tragedia se da como un hecho irreversible y clave de sus vidas. La historia transita por esos dos mundos cercanos geográficamente y extraordinariamente lejanos desde el punto de vista social.

¿Queréis que hablemos de esas dos maneras de reaccionar que aparecen en los personajes: manifestar el respeto cancelando la fiesta o ejercer la caridad irrespetuosa pero, tal vez, más útil para los desconsolados?

¡Espero vuestras opiniones, socios!

32 comments

  1. chus

    No he acabado de leer el primer cuento, “En la bahía”, pero me está produciendo la misma desazón que a ti. Esta noche lo termino y añado más a lo que dices, si es posible. Me alegra saber que esa sensación no es solo mía.

    • Pues esto está claro Chus, o tú y yo somos las únicas que nos hemos conectado a Internet estos días o aquí, excepto nosotras, ni Dios está leyendo el libro… con lo bonito que es y lo que da de sí para conversar… me dan ganas de llorar… ¡menuda la he liado con la Mansfield escogiendo para ella un mes tan poco presentable! pobrecilla, con la requetebien que escribía… 😦

      • fvernalte

        Empiezo comentando “En la bahía”; a pesar de ser un cuento parece casi una novela, describe un montón de personajes y se detiene en lo que sienten o les sucede a cada uno de ellos.
        Podríamos decir que es un cuento costumbrista, el verano, las vacaciones, y las familias que se mudan a sus casas de la playa. Escenas familiares de niños jugando, madres y nodrizas que les cuidan, y mientras, los padres, siguen trabajando como Stanley.
        Me hace gracia la viuda Stubbs que a pesar de tener un enorme retrato de su marido no tiene ningún reparo en reconocer bien claro que “…lo mejor es la libertad”.
        Quizá el personaje que mejor refleja esa desazón ante la vida sea Jonathan, cuando Linda le dice que acabará acostumbrándose, es decir, acabará aceptando su situación, él le responde…”Me gustaría saber que es lo que hay que hacer para acostumbrarse… Yo nunca lo he conseguido”.

      • Tienes razón Francisca, los personajes muestran sin reservas sus sentimientos reales. Es una de esas cosas en las que la literatura supera a la vida, porque cuando se escribe se puede decir la verdad que uno siente… que a lo mejor no es “toda” la verdad, pero seguro que hay momentos en los que personas como la viuda Stubbs opinan que, pese a todo, disfrutar de la libertad es algo con lo que ya no contaba… y que le gusta.

        Me encanta el valor que tiene K. Mansfield para decir esas cosas, que seguramente no fueron muy aceptadas entonces… de hecho, ni siquiera ahora lo son…

  2. Más que miedo lo que siento es una sorprendente ambigüedad. En la bahía se siente la vida como una alucinación engañosa. La autora crea un escenario de bucólico paisaje descrito con prolijo y profuso vocabulrio (qué penalidad en el diccionario en inglés!!) y, pasa en rápidas escenas a contar momentos de una vida cotidiana que en cuestión de dos líneas te enseñan varias caras de una misma realidad sin saber muy bien con cuál de ellas te puedes quedar ….Linda que no quiere a su prole pero que no puede sustraerse al encanto de la maternidad ,… Mrs Fairfield y su nieta Kezia Sra… la atracción y repulsión que provoca Mrs Herry Kember..
    Y todo envuelto una y otra vez en la descripción casi romántica del paisaje.
    Como no conseguía interpretar lo que estoy leyendo y esta ambigüedad me sonaba bastante a Virginia Woolf pues he ido a ver si la Mansfield estaba influenciada por la metropoli y hete aquí que compartió las inquietudes de los Bloomsbury! http://es.wikipedia.org/wiki/C%C3%ADrculo_de_Bloomsbury

    • fvernalte

      Tienes razón, Idoia, en esa prolijidad al describir el paisaje, las flores…
      En cambio los personajes van como con pinceladas, pero, en mi opinión, sobra para saber qué es lo que le preocupa a cada uno de ellos. ¿Idoia, a que te refieres tú al hablar de la ambigüedad?

    • Sí, sí, Idoia, en el post de septiembre lo dije, Katherine Mansfied formó parte del círculo de Bloomsbury, y a mí me gusta más como escritora que V. Woolf, aunque a nivel personal estuvo muy condicionada por su enfermedad y, sobre todo, por la lucha que mantuvo hasta el final para vencerla y la llevó a cometer errores de “incoherencia intelectual” importantes… pero deseaba vivir para escribir mejor y eso me conmueve.

      Hay un salto importante en cuanto a dominio del lenguaje entre el libro del mes pasado y este. Leer a Mansfield en versión original puede hacer que te pierdas cosas al no ser nativa… (inglesa, claro, que nativos somos todos 😉 ). No quiero con esto decir que sea mejor o peor libro (aquí se trata de que el escritor consiga tocarte el alma con lo que dice, no de academicismos), pero es cierto que el lenguaje es muy rico y sumamente ajustado… es una escritora que adjetiva muy bien y eso convierte sus textos algo muy sutil…pero bueno, no sé tu nivel de inglés, lo que me gustaría es que lo disfrutases, porque vale la pena 🙂

      • 🙂 Por si acaso lo leo releo en castellano cada capítulo pero …aún y con el diccionario…es mucho mejor el original…De traducción a traducción va un mundo y la que yo tengo es un tanto rara… merece la pena el esfuerzo porque entre la interprtación de una penosa traducción y la mía…prefiero la mía!!

      • Tú léela en inglés si puedes, hija… que lo mío es envidia cochina 🙂 yo soy más de gabacho…

      • chus

        Lo mismo digo. Me da una pena no manejar el inglés comme il faut y poder leer en la lengua original!! La envidia cochina también me reconcome. Me tengo que conformar con que el traductor sea buen literato y no de los que perpetra una traducción …

  3. 🙂 A esto que comento de no ver una única visión de la escena ni del personaje descrito si no aspectos sumamente contradictorios…por eso he escrito esto : “que en cuestión de dos líneas te enseñan varias caras de una misma realidad sin saber muy bien con cuál de ellas te puedes quedar ….Linda que no quiere a su prole pero que no puede sustraerse al encanto de la maternidad ,… Mrs Fairfield y su nieta Kezia Sra… la atracción y repulsión que provoca Mrs Herry Kember..”

    • fvernalte

      Ah, ya. Gracias por la explicación

    • Lo que dices es genial Idoia… justo eso es lo que me fascina de estos cuentos!… te muestra las dos caras, todas ellas verdad, lo sabemos porque nos pasan estas cosas: querer a alguien y que su presencia te moleste en un momento determinado, lanzarte a la aventura pero tener miedo…

      Y todavía vais por el primer cuento… ya veréis ya… 😉

      • enriquearroyas

        He leído los dos y me quedo con En la bahía.

        Si los personajes parecen ambiguos, como dice Idoia, es porque los vemos no a través de un narrador distanciado sino desde sus propios pensamientos y desde un presente que deja al descubierto lo fragmentario e incompleto que es la percepción que todos tenemos de nuestras vidas cuando las estamos viviendo, sin la distancia del tiempo.

        Es maravilloso lo que hace este cuento: cómo se contrapone la quietud de la naturaleza, con su bella indiferencia hacia el paso del tiempo, con la fragilidad de los seres humanos: todos ellos atrapados en unas vidas que no terminan de comprender, extrañados ante lo difícil que resulta encontrar el sentido a la fugacidad del tiempo.

        Cuando se describe la naturaleza hay un narrador invisible y objetivo, con lo que se consigue ese efecto de belleza neutral, más allá de lo humano; mientras que todas las acciones de los personajes están contadas a través de sus propios puntos de vista. Y entonces sentimos tan próximos a Linda y a Jonathan.

        Hay que leerlo dos veces. Da la impresión de que están pasando muchas cosas y que si no prestamos atención se nos van a escapar.

        Perdón por haberme extendido tanto, pero es que se estaba tan a gusto allí en el jardín de Linda…

        Francesca, gracias por tan buena elección, y ¿a qué te refieres con errores de coherencia intelectual?

      • Yo también me quedo con En la bahía, Enrique, es un cuento soberbio. Mientras lo leía me imaginaba uno de esos relojes con cronómetro: el tiempo pasando rápido y la vida ahí, como detenida, porque el ritmo es diferente, el tiempo son instantes diminutos y la vida son historias que se desgranan lentamente y parecen una sola…

        Katherine Mansfield, cuya lucidez como escritora me ha sorprendido, mostró poca cordura en su anhelo por sanar y se entregó a curanderos de distinto pelaje en un peregrinar que no casa con la serena aceptación de la realidad de la crudeza de la vida que mostró en la ficción.

        Lo hemos hablado en tu blog, escribir es “inyectar vida en la vida”, tal vez uno desee vivir más cuando escribe (pero eso se soluciona llenando con otras vidas la propia ¿no?). Ella se desesperó al saber que le quedaba poco tiempo… a mí también me gustaría que hubiese tenido una larga vida, que le hubiese permitido contarnos más cosas…

      • fvernalte

        A mí también me ha gustado mucho más “En la bahía”, me parecía como una novela en formato reducido, llena de personajes, sentimientos, contradicciones… Como dice Enrique con personajes “atrapados en sus vidas que no terminan de comprender”. Y el estilo literario de este cuento una maravilla.

  4. Carlos Sanz

    He empezado por “Fiesta en el Jardín” este miércoles festivo. Se lee en una hora. Lo que parece claro es que te anima a reflexionar. De eso no hay duda.

    Saludos
    Csp

    • Son historias de inicio de reflexión. Ya sé que soy pesadita, pero me fascina este libro, porque me ayuda a conocerme un poco más… siento que fuerza a pensar en cosas por las que a veces uno intenta pasar de puntillas.

      Ojalá lo disfrutes… poco a poco… la lectura lenta es fascinante 🙂

      • fvernalte

        Y ahora,”Fiesta en el jardín”. Coincido bastante con la apreciación de Francesca en su lectura de este cuento. Son dos mundos sociales distantes, muy alejados el uno del otro.
        En este cuento igual que en el anterior hay comentarios corrosivos de las clases altas, como el que hace Kitty Maitland sobre la orquesta, cuando los ve aparecer a todos de verde: “No te parecen igualitos que ranas?. Tenías que haberles colocado alrededor del estanque y poner al director en el centro, sobre una hoja de nenúfar.” (pág. 77)
        Con esa frease inacabada que le dice a su hermano Laurie: ¿No es la vida…-balbuceó-, no es la vida…? queda muy bien reflejado el dolor frente a la realidad social y a la injusticia que siente la protagonista, Laura, al ir a la casa del muerto. Y como decíais en vuestros comentarios, esa ambigüedad deja paso a un final abierto, que permite que cada uno interprete lo que la protagonista piensa.

      • Te digo lo mismo que a Chus y veo que tú también lo has visto: Laura es la esperanza… 🙂

      • chus

        Fascinante y desasosegante, la verdad. ¡Qué gentuza tan superficial! ¡Qué sensación de creerse de otra pasta! Esa repugnancia que muestran por sus vecinos, los de las casitas pobres, uf!!!

      • Pues sí Chus, pero al final queda esa esperanza de que la visita a la viuda cambie un poco la trayectoria vital de una persona que estaba destinada a ser una pieza más del engranaje y me imagino a Laura (e incluso a Laurie) al cabo de unos años, mucho más cercanos a sus vecinos… o tal vez sean sus hijos o sus nietos los que se acerquen… pero puedo ver un cambio de tendencia ahí. Esta Mansfield siempre me hace pensar un poco más allá del final de sus historias… 😉

      • chus

        Sí, sí, sí!!! Por ahí van los tiros, en mi opinión. Siempre pueden evolucionar, y son circunstancias como esa las que pueden espolear el cambio de actitudes en la gente (alguna gente).
        ¿Nadie se lanza a comentar “Las hijas del difunto coronel”? Ese coronel cuyas garras siguen atenazando a sus hijas incluso después de su muerte… Mujeres ‘castradas’ como personas por un tirano que ha impuesto sus normas, perpetuamente indecisas, sometidas por un padre que ha impedido que desarrollen criterios propios; mujeres tiranizadas hasta por su criada, mujeres que no han recibido afecto paterno, que viven ignoradas por su propio hermano. Uf, ¡qué pena!, ¿cuántas mujeres de su época vivían de ese modo? ¿cuántas hoy día, en nuestro desarrollado mundo occidental, siguen viviendo así? ¿cuántas son conscientes de ello?

      • Chus… a las hijas les he reservado otro debate… vente para allá y las comentamos. El padre es culpable, el que más, pero ellas no se salvan, revelarse es costoso e implica renuncias, los tiranos dan seguridad… seguimos en el otro sitio ¿vale? justo junto a la adolescente que sí se revela… 🙂

      • fvernalte

        lo que me ha costado encontrar este debate entre tú y Chus, porque yo iba directa al post de los tres cuentos!!

  5. Josefina le dice a su hermana Laura: ” ¿Suspender la fiesta? Mi querida Laura, no seas loca. No podemos hacer nada de eso. Nadie espera tal cosa. No seas extravagante”
    🙂 Qué cada uno lo digiera como pueda porque es tremendo pero…!!

    • Idoia, me parece que eso pasa… y no es que me guste demasiado culpar a los padres de todas nuestras acciones, pero… ¿qué podría esperarse con una madre así? Confiemos en la juventud y en que, tal vez, en un futuro, Laura cambiará y eso le mostrará a Josefina que existe otra vida. Sí, son historias duras, pero al final es como si se encendiese una luz… ¿no te parece?… el mundo cambió, no es perfecto, pero cambió…

  6. Bueno no me refería tanto a la reflexión sobre si es posible o no el cambio del mundo…si no a la facilidad con que en un par de frases Mansfield sale del mundo romántico e ideal donde asienta la consciencia de las personas en contraste con este mundo nada onírico, nada romántico de estrechos convencionalismos que atenazan ya no la consciencia, si no la conciencia de sus personajes. Aquí es donde esta escritora se vuelve incomoda en este contraste que resulta encontrado entre consciencia y conciencia. Tan tremendo como la vida misma para mí … tan esperanzador para ti? Pues bien es una dialéctica interesante que sin duda genera movimiento ..ya no sé si también genera cambio 🙂

    • fvernalte

      Es cierto que Laura quería anular la fiesta y que cuando va a la casa del muerto se choca de bruces con una realidad desconocida para ella. Ahora, cuál sería su evolución al madurar¿???, yo creo que puede cambiar como dice Francesca, o de mayor podría repetir perfectamente los esquemas sociales de su familia. Tan ambiguo como la Mansfield:-)

      • Opino como vosotras… lo único que queda claro es que Laura tiene una oportunidad, no está claro que la vaya a aprovechar, pero tiene una de esas oportunidades que a otro nivel siempre nos da la vida y que unas veces aprovechamos y otra no.

        La Mansfield era sabia… sin duda alguna… 😉

  7. Naiara

    Habláis continuamente de dos mundos sociales distintos, alejados, de que Laura puede ser el cambio, se le ha brindado una oportunidad…
    Pero a caso no se dan ese tipo de situaciones en el “mismo mundo”?.
    Mansfield buscó esa distancia para que comprendiéramos mejor la IDEA?.
    Ponernos en el lugar del otro, seguir el “rebaño”, hoy la mayoría sigue decidiendo lo que está bien y lo que no…
    No estoy segura…

    • Puede que tengas razón, yo también leo estos cuentos y se me abren un montón de puertas diferentes. Lo que es cierto es que Mansfield te hace pensar, cada pequeño relato contiene muchas grandes historias dentro… y todas hablan de la vida ¿verdad?… no sé, al menos es lo que a mí me parece…

Utzi erantzun bat

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